La alimentación durante el embarazo no se trata de “comer por dos”, sino de comer mejor, con más intención y seguridad. Durante esta etapa, el cuerpo necesita calidad y mayor cantidad de nutrientes para acompañar el desarrollo del bebé, sostener la energía de la madre y ayudar a reducir molestias frecuentes como náuseas, estreñimiento, cansancio, acidez o sensación de pesadez.
Una alimentación equilibrada en el embarazo debe basarse en alimentos variados y seguros: verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos, lácteos pasteurizados, carnes bien cocidas, huevos completamente cocidos y pescados bajos en mercurio. También es importante cubrir nutrientes clave como hierro, calcio, ácido fólico, proteínas y grasas saludables, siempre considerando las indicaciones del profesional de salud que acompaña el embarazo.
Además de saber qué comer, es igual de importante saber qué alimentos evitar durante el embarazo. En esta etapa, algunas infecciones alimentarias pueden representar mayor riesgo, por eso se recomienda tener especial cuidado con carnes poco cocidas, huevos crudos, leche no pasteurizada, pescados o mariscos crudos, y frutas o verduras mal lavadas.
La idea no es vivir el embarazo con miedo a la comida, sino con información clara. Comer bien durante el embarazo significa elegir mejor, preparar los alimentos con cuidado y adaptar la alimentación a cada etapa del proceso.
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Por qué la alimentación durante el embarazo es tan importante
Durante el embarazo, la alimentación influye en tres puntos clave: el desarrollo del bebé, la salud de la madre y la Durante el embarazo, la alimentación cumple un papel clave en el bienestar de la madre y en el desarrollo del bebé. No se trata de seguir una dieta perfecta, contar cada caloría o restringirse de todo, sino de elegir alimentos que aporten nutrientes reales, sean seguros y ayuden al cuerpo a responder mejor a los cambios de esta etapa.
Una buena alimentación durante el embarazo puede ayudar a mantener mejores niveles de energía, favorecer el crecimiento del bebé, reducir molestias digestivas y prevenir deficiencias nutricionales frecuentes, como la falta de hierro o ácido fólico.
Entre los nutrientes más importantes durante esta etapa se encuentran:
Ácido fólico
El ácido fólico es especialmente importante en las primeras semanas del embarazo, porque participa en el desarrollo inicial del bebé. Por eso suele indicarse incluso desde antes de la gestación o al inicio del embarazo, según evaluación del profesional de salud.
Hierro
El hierro ayuda a la formación de glóbulos rojos y contribuye a prevenir la anemia, una condición frecuente durante el embarazo. Se encuentra en alimentos como carnes rojas, vísceras bien cocidas, pescados (oscuros), menestras, y alimentos fortificados.
Calcio
El calcio contribuye al desarrollo de huesos y dientes del bebé, y también ayuda a cuidar la salud ósea de la madre. Puede encontrarse en lácteos pasteurizados, algunas verduras, frutos secos y alimentos fortificados.
Proteínas
Las proteínas son necesarias para el crecimiento del bebé y para los cambios que atraviesa el cuerpo de la madre, como el aumento de tejidos, volumen sanguíneo y preparación para la lactancia.
Omega 3
El omega 3, presente en algunos pescados seguros y otras fuentes saludables, se asocia con el desarrollo cerebral y visual del bebé. Durante el embarazo es importante elegir pescados bajos en mercurio y siempre bien cocidos.
Fibra
La fibra ayuda a mejorar el tránsito intestinal y puede ser útil frente al estreñimiento, una molestia común durante el embarazo. Se encuentra en frutas, verduras, cereales integrales y legumbres.
En resumen, cuidar la alimentación durante el embarazo no significa comer perfecto todos los días. Significa construir una base más saludable, segura y consciente para que la madre se sienta mejor y el bebé reciba los nutrientes que necesita.
Alimentación durante el primer trimestre del embarazo
LLa alimentación durante el embarazo puede sentirse más complicada en el primer trimestre, especialmente cuando aparecen náuseas, vómitos, sensibilidad a los olores, sueño o cambios fuertes en el apetito. Muchas mujeres se frustran porque no pueden comer “como antes”, pero en esta etapa lo más importante no es forzarse, sino mantener una alimentación tolerable, segura y lo más nutritiva posible.
Durante los primeros meses, el cuerpo atraviesa cambios hormonales intensos. Por eso, algunas comidas que antes eran normales pueden generar rechazo, acidez o malestar. En estos casos, conviene priorizar alimentos suaves, porciones pequeñas y fraccionadas, además preparaciones simples que ayuden a cubrir energía y nutrientes sin provocar tanta incomodidad.
Qué comer en el primer trimestre del embarazo
En esta etapa de la alimentación durante el embarazo, pueden ayudar los alimentos fáciles de digerir, preparados con buena higiene y repartidos en varias comidas pequeñas durante el día.
Algunas opciones recomendadas son:
- Pan integral, tostadas, galletas simples o avena.
- Frutas como plátano, manzana, durazno, papaya o pera.
- Sopas y cremas suaves.
- Yogur pasteurizado o leche pasteurizada.
- Huevos bien cocidos.
- Pollo, pescado bajo en mercurio o carnes bien cocidas.
- Menestras en porciones moderadas, si son bien toleradas.
Si las náuseas aparecen con más fuerza por la mañana, puede ayudar comer algo seco y ligero antes de levantarse, como una tostada o galleta simple. También es recomendable evitar pasar muchas horas sin comer, porque el estómago vacío puede aumentar la sensación de náusea en algunas mujeres.
La clave en el primer trimestre no es lograr una dieta perfecta, sino encontrar alimentos seguros que la madre pueda tolerar y que ayuden a sostener esta primera etapa del embarazo.azo.
Qué evitar en el primer trimestre
Conviene evitar alimentos crudos, poco cocidos o de dudosa higiene. También es recomendable limitar frituras, comidas muy condimentadas o productos que empeoren las náuseas.
En esta etapa, el ácido fólico suele ser especialmente importante, pero cualquier suplemento debe indicarlo un profesional de salud.
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Alimentación durante el segundo trimestre
En el segundo trimestre muchas mujeres recuperan el apetito y tienen más energía. El bebé sigue creciendo y En el segundo trimestre, la alimentación durante el embarazo suele volverse más llevadera. Muchas mujeres recuperan el apetito, sienten más energía y toleran mejor algunos alimentos que en los primeros meses podían causar náuseas, rechazo o malestar.
En esta etapa, el bebé continúa creciendo y el cuerpo de la madre necesita reforzar nutrientes importantes como proteínas, hierro, calcio, fibra y grasas saludables. Por eso, el segundo trimestre es un buen momento para construir comidas más completas, variadas y equilibradas, sin caer en la idea de “comer más por comer más”.
Qué comer en el segundo trimestre del embarazo
Durante esta etapa de la alimentación durante el embarazo, conviene priorizar alimentos frescos, seguros y nutritivos. La idea no es aumentar porciones sin control, sino mejorar la calidad de cada comida y cubrir mejor las necesidades nutricionales de la madre y del bebé.
Algunas opciones recomendadas son:
- Verduras de diferentes colores.
- Frutas frescas bien lavadas.
- Pollo, pescado bajo en mercurio, carne magra o huevos bien cocidos.
- Lentejas, garbanzos, pallares o frejoles.
- Arroz integral, quinua, avena o pan integral.
- Palta, frutos secos y semillas en porciones moderadas.
- Lácteos pasteurizados.
Una forma sencilla de organizar las comidas es incluir una fuente de proteína, una porción de carbohidrato de buena calidad, verduras y una grasa saludable. Por ejemplo: pollo bien cocido con quinua, ensalada bien lavada y palta; o lentejas con arroz integral y verduras cocidas.
La Organización Mundial de la Salud recomienda una alimentación variada durante la gestación, incluyendo vegetales, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos, leche, carnes y pescado seguro. Esta variedad ayuda a cubrir mejor los nutrientes que el cuerpo necesita en esta etapa.pescado seguro. Esta variedad ayuda a cubrir mejor los nutrientes que el cuerpo necesita en esta etapa.
Qué evitar en el segundo trimestre del embarazo
Aunque muchas molestias del primer trimestre pueden disminuir, los cuidados alimentarios deben mantenerse. Durante el segundo trimestre, es importante evitar alimentos que puedan aumentar el riesgo de infecciones alimentarias o exposición a sustancias no recomendadas durante la gestación.
Se recomienda tener cuidado con:
- Carnes crudas o mal cocidas.
- Pescados con alto contenido de mercurio.
- Leche o quesos no pasteurizados.
- Huevos crudos o poco cocidos.
- Embutidos o alimentos fríos listos para comer si no han sido calentados adecuadamente.
- Exceso de cafeína.
En el caso de la cafeína, no solo se debe considerar el café. También puede estar presente en té, chocolate, gaseosas, bebidas energéticas y algunas bebidas procesadas. Como referencia general, el NHS indica que durante el embarazo la cafeína debe limitarse a un máximo de 200 mg al día.
La clave en el segundo trimestre es aprovechar la mejora del apetito para fortalecer la alimentación, pero sin descuidar la seguridad de los alimentos. Comer más variado no significa comer cualquier cosa: significa elegir mejor. Comer más variado no significa comer cualquier cosa: significa elegir mejor.
Alimentación durante el tercer trimestre
En el tercer trimestre, la alimentación durante el embarazo debe adaptarse a una etapa donde el bebé gana más peso y el cuerpo de la madre suele sentirse más exigido. Es común que aparezcan molestias como acidez, llenura rápida, estreñimiento, cansancio o sensación de pesadez después de comer.
Por eso, en esta etapa no solo importa qué alimentos se eligen, sino también cómo se distribuyen durante el día. Comer porciones más pequeñas, nutritivas y frecuentes puede ayudar a mantener la energía sin generar tanta incomodidad digestiva.
Qué comer en el tercer trimestre del embarazo
Durante esta etapa de la alimentación durante el embarazo, lo ideal es priorizar comidas fáciles de digerir, con buena calidad nutricional y repartidas en varios momentos del día. La idea no es comer menos, sino organizar mejor las comidas para evitar pesadez, acidez o malestar.
Algunas opciones recomendadas son:
- Desayunos con avena, fruta bien lavada y yogur pasteurizado.
- Almuerzos con proteína, verduras y carbohidratos de buena calidad.
- Cenas más ligeras, especialmente si hay acidez o reflujo.
- Snacks saludables como fruta, frutos secos, pan integral o queso pasteurizado.
- Agua durante el día para mantener una buena hidratación.
- Alimentos con fibra, como frutas, verduras, cereales integrales y legumbres, para ayudar al tránsito intestinal.
Una forma práctica de manejar esta etapa es evitar comidas muy abundantes en la noche y dejar un espacio prudente entre la cena y el momento de acostarse. Esto puede ayudar a reducir la sensación de acidez o llenura que muchas embarazadas sienten al final del día.
Qué evitar en el tercer trimestre del embarazo
En el tercer trimestre conviene reducir alimentos que suelen aumentar molestias digestivas o aportar muchas calorías con poco valor nutricional. No se trata de prohibir todo, sino de identificar qué alimentos generan incomodidad y ajustar con criterio.
Es recomendable limitar:
- Frituras.
- Gaseosas o bebidas azucaradas que contengan cafeina
- Comidas muy picantes.
- Exceso de azúcar y sal.
- Cenas muy pesadas.
- Alimentos ultraprocesados.
- Comidas muy grasosas o difíciles de digerir.
Si un alimento produce acidez, hinchazón o malestar de forma repetida, lo mejor es observarlo y comentarlo con el profesional de salud que acompaña el embarazo. Cada cuerpo responde distinto, y la alimentación debe adaptarse a las necesidades reales de la madre.
En esta etapa final, comer bien significa buscar equilibrio: alimentos nutritivos, porciones manejables, buena hidratación y preparaciones que ayuden al cuerpo a sentirse más ligero y preparado para la recta final del embarazo.ca buscar equilibrio: alimentos nutritivos, porciones manejables, buena hidratación y preparaciones que ayuden al cuerpo a sentirse más ligero y preparado para la recta final del embarazo.
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Alimentos recomendados durante el embarazo
Una buena alimentación durante el embarazo debe incluir alimentos variados, seguros y nutritivos. No se trata de comer siempre lo mismo ni de seguir una dieta rígida, sino de combinar diferentes grupos de alimentos para cubrir mejor las necesidades de la madre y del bebé.
Estos son algunos alimentos que pueden formar parte de una dieta equilibrada durante esta etapa:
Frutas y verduras
Las frutas y verduras aportan fibra, vitaminas, minerales y agua. También ayudan a mejorar la digestión y pueden ser útiles frente al estreñimiento, una molestia común durante el embarazo.
Lo ideal es elegir variedad de colores y lavarlas muy bien antes de consumirlas, especialmente si se comen crudas. Por ejemplo: manzana, plátano, papaya, pera, zanahoria, espinaca, brócoli, zapallo, tomate y verduras de hoja verde.
Proteínas
Las proteínas son importantes para el crecimiento del bebé y para los cambios que atraviesa el cuerpo de la madre. Pueden venir de alimentos como pollo, pescado bajo en mercurio, huevos bien cocidos, carnes bien cocidas, menestras, frutos secos y lácteos pasteurizados.
En el caso de carnes, pescados y huevos, la cocción es clave. Durante el embarazo no conviene consumirlos crudos o poco cocidos, porque pueden aumentar el riesgo de infecciones alimentarias.
Cereales integrales
Los cereales integrales ayudan a mantener energía y aportan fibra. Pueden incluirse opciones como avena, quinua, arroz integral, pan integral o de cereales, kiwicha o cereales sin exceso de azúcar.
Son una buena base para desayunos, almuerzos o cenas, especialmente cuando se combinan con proteínas y verduras. Por ejemplo: quinua con pollo y verduras, avena con fruta o arroz integral con menestras.
Lácteos pasteurizados
La leche, el yogur y los quesos pasteurizados aportan calcio y proteínas, nutrientes importantes para el desarrollo de huesos y dientes del bebé, y para la salud ósea de la madre.
Es importante revisar que sean productos pasteurizados. Los lácteos no pasteurizados deben evitarse durante el embarazo por el riesgo de bacterias que pueden afectar la salud.
Grasas saludables
Las grasas saludables también pueden formar parte de una dieta equilibrada durante el embarazo. Algunas opciones son palta, aceite de oliva, frutos secos y semillas.
Estas grasas ayudan a dar saciedad y aportan energía. La clave está en consumirlas en porciones moderadas y dentro de comidas balanceadas, no como exceso añadido.
Alimentos que se deben evitar durante el embarazo
Dentro de una buena alimentación durante el embarazo, no solo importa saber qué alimentos conviene incluir, sino también cuáles se deben evitar o consumir con especial cuidado. Esto se debe a que algunos productos pueden aumentar el riesgo de infecciones alimentarias, exposición a bacterias, contaminación por mercurio o consumo excesivo de sustancias no recomendadas durante esta etapa.
La idea no es generar miedo, sino ayudar a tomar mejores decisiones al momento de comprar, cocinar o comer fuera de casa.
Carnes crudas o poco cocidas
Durante el embarazo, las carnes deben consumirse bien cocidas. Las carnes crudas, semicrudas o mal cocidas pueden aumentar el riesgo de infecciones alimentarias.
Esto incluye carnes rojas, pollo, cerdo, hamburguesas, embutidos frescos o cualquier preparación donde el centro de la carne quede crudo o rosado. Si hay duda, es mejor cocinar un poco más antes que arriesgarse.
Pescados con alto contenido de mercurio
El pescado puede formar parte de la alimentación durante el embarazo, pero no todos los pescados son recomendables. Algunos pescados grandes pueden tener mayor contenido de mercurio, una sustancia que conviene evitar durante la gestación.
Se recomienda evitar pescados como tiburón, pez espada, caballa gigante, marlín, reloj anaranjado, blanquillo y atún patudo. También conviene limitar el consumo de atún blanco, según indicaciones profesionales.
En cambio, pueden elegirse pescados bajos en mercurio, siempre bien cocidos y en porciones adecuadas.
Pescado o mariscos crudos
Durante el embarazo se deben evitar preparaciones con pescado o mariscos crudos o poco cocidos. Esto incluye sushi con pescado crudo, ceviche, ostras crudas, almejas crudas y otros mariscos sin cocción suficiente.
Aunque algunas preparaciones sean comunes o muy consumidas, durante esta etapa el cuerpo puede ser más vulnerable a infecciones alimentarias. Por eso, lo más seguro es elegir pescados y mariscos bien cocidos.
Leche y quesos no pasteurizados
Los lácteos pueden aportar calcio y proteínas, pero deben ser pasteurizados. La leche, quesos o derivados no pasteurizados pueden contener bacterias que representan un riesgo durante el embarazo.
Antes de consumirlos, es recomendable revisar la etiqueta y confirmar que el producto indique “pasteurizado”. Si no aparece esa información o no hay seguridad sobre su origen, es mejor evitarlo.
Huevos crudos o poco cocidos
Los huevos deben consumirse completamente cocidos durante el embarazo. Es mejor evitar preparaciones con huevo crudo o semicrudo, como mayonesa casera, algunas cremas, mousses, merengues no cocidos o postres preparados sin cocción suficiente.
Si se consumen huevos, la yema y la clara deben estar firmes. Este pequeño cuidado puede reducir riesgos innecesarios.
Alcohol
Durante el embarazo, lo más seguro es evitar el alcohol. No existe una cantidad considerada completamente segura para todas las embarazadas, por eso la recomendación más prudente es no consumir bebidas alcohólicas durante esta etapa.
Esto incluye vino, cerveza, licores, cócteles y cualquier bebida que contenga alcohol.
Exceso de cafeína
La cafeína no solo está en el café. También puede encontrarse en té, chocolate, bebidas energéticas, gaseosas oscuras y algunas bebidas procesadas.
Durante el embarazo, se recomienda controlar su consumo. Como referencia general, algunas fuentes sanitarias recomiendan no superar los 200 mg de cafeína al día. Aun así, si hay dudas, presión alta, ansiedad, insomnio o indicaciones médicas específicas, lo mejor es consultarlo con el profesional de salud.

Ejemplo simple de menú para embarazadas
Dentro de una buena alimentación durante el embarazo, tener un ejemplo de menú puede ayudar a organizar mejor las comidas del día. Este modelo no reemplaza una evaluación nutricional personalizada, pero puede servir como guía general para combinar alimentos seguros, variados y nutritivos.
La idea es distribuir mejor la energía durante el día, evitar pasar muchas horas sin comer y elegir preparaciones que aporten proteínas, fibra, carbohidratos de buena calidad, grasas saludables y alimentos bien lavados o correctamente cocidos.
Desayuno
Avena con leche pasteurizada, plátano y un puñado pequeño de frutos secos.
Esta opción aporta energía, fibra, calcio y grasas saludables. Puede ser útil para empezar el día con una comida suave y nutritiva.
Media mañana
Yogur pasteurizado con fruta bien lavada.
Es una alternativa ligera que aporta calcio, proteínas y vitaminas. Además, ayuda a no llegar con demasiada hambre al almuerzo.
Almuerzo
Pollo bien cocido, arroz o quinua, ensalada bien lavada y palta.
Este plato combina proteína, carbohidratos de buena calidad, fibra y grasas saludables. También puede adaptarse con menestras, pescado bajo en mercurio o verduras cocidas.
Media tarde
Pan integral con queso pasteurizado o una fruta.
Este snack puede ayudar a mantener la energía durante la tarde sin recurrir a productos ultraprocesados o muy altos en azúcar.
Cena
Sopa de verduras con huevo bien cocido o pescado bajo en mercurio bien cocido.
Para la noche, conviene elegir preparaciones más ligeras, especialmente si hay acidez, pesadez o llenura rápida. Una cena suave puede ayudar a descansar mejor y evitar molestias digestivas.
Este ejemplo muestra que la alimentación durante el embarazo no tiene que ser complicada. Lo importante es combinar alimentos seguros, cuidar la higiene, cocinar bien las proteínas y adaptar las porciones según el apetito, las molestias y la indicación profesional.
Señales de que necesitas orientación profesional
Aunque la alimentación durante el embarazo puede orientarse con recomendaciones generales, hay situaciones donde es necesario recibir evaluación profesional. Cada embarazo es distinto, y algunas molestias o condiciones requieren indicaciones específicas para cuidar mejor la salud de la madre y del bebé.
Es recomendable consultar con un profesional de salud si durante el embarazo presentas:
- Náuseas o vómitos persistentes.
- Pérdida de peso.
- Anemia.
- Diabetes gestacional.
- Presión alta.
- Bajo apetito por varios días.
- Restricciones alimentarias importantes.
- Dudas sobre suplementos.
- Embarazo múltiple.
También conviene pedir orientación si tienes alergias, intolerancias, antecedentes médicos, cambios bruscos en el apetito o si estás evitando muchos alimentos por miedo o malestar. En estos casos, ajustar la alimentación con acompañamiento profesional puede evitar deficiencias y ayudarte a tomar decisiones más seguras.
La alimentación durante el embarazo no debe manejarse con reglas generales cuando hay síntomas persistentes o condiciones médicas. Una guía informativa puede ayudarte a entender mejor qué comer y qué evitar, pero no reemplaza una evaluación médica, obstétrica o nutricional personalizada.

Alimentarte bien también es una forma de prepararte para la maternidad
La alimentación durante el embarazo no debe vivirse desde el miedo, sino desde la información. Saber qué comer, qué evitar y cómo adaptar tus comidas en cada etapa te permite cuidar tu salud con más seguridad y atravesar el embarazo con mayor tranquilidad.
Comer bien no significa hacerlo perfecto todos los días. Significa escuchar tu cuerpo, elegir alimentos seguros, mantener una buena higiene al preparar tus comidas y pedir orientación profesional cuando algo no se siente bien o aparecen dudas importantes.
En Escuela para Embarazadas, acompañamos a las futuras mamás con información, preparación y orientación para vivir esta etapa con más confianza, conexión y bienestar. Porque prepararte para la maternidad también empieza por entender mejor lo que tu cuerpo necesita.
Preguntas frecuentes sobre alimentación durante el embarazo
¿Qué alimentos son buenos durante el embarazo?
Dentro de una buena alimentación durante el embarazo, se recomiendan alimentos variados, seguros y nutritivos como frutas y verduras bien lavadas, cereales integrales, carnes bien cocidas, huevos completamente cocidos, lácteos pasteurizados, menestras, frutos secos y pescados bajos en mercurio.
Lo importante es combinar diferentes grupos de alimentos para cubrir nutrientes como proteínas, hierro, calcio, ácido fólico, fibra y grasas saludables.
¿Qué no se debe comer durante el embarazo?
Durante el embarazo se deben evitar carnes crudas o poco cocidas, pescados con alto contenido de mercurio, mariscos crudos, leche no pasteurizada, quesos no pasteurizados, huevos crudos o semicrudos, alcohol y exceso de cafeína.
También es importante cuidar la higiene de los alimentos, lavar bien frutas y verduras, y evitar preparaciones de dudosa procedencia, especialmente si se consumen fuera de casa.
¿Puedo tomar café durante el embarazo?
Sí, pero con moderación. Durante la alimentación durante el embarazo, la cafeína debe controlarse porque no solo está en el café. También puede encontrarse en té, chocolate, gaseosas oscuras, bebidas energéticas y algunas bebidas procesadas.
Como referencia general, se suele recomendar no superar los 200 mg de cafeína al día. Si hay presión alta, ansiedad, insomnio o una indicación médica específica, lo mejor es consultarlo con el profesional de salud.
¿Puedo comer pescado durante el embarazo?
Sí, se puede comer pescado durante el embarazo, siempre que esté bien cocido y sea bajo en mercurio. El pescado puede aportar proteínas y grasas saludables, pero se deben evitar pescados grandes con alto contenido de mercurio y preparaciones crudas como sushi con pescado crudo, ceviche o mariscos sin cocción suficiente.
La clave es elegir pescados seguros, bien cocidos y en cantidades adecuadas.
¿La alimentación cambia según el trimestre?
Sí. La alimentación durante el embarazo puede cambiar según el trimestre porque el cuerpo atraviesa necesidades y molestias distintas.
En el primer trimestre suelen priorizarse comidas suaves, porciones pequeñas y alimentos fáciles de tolerar debido a las náuseas. En el segundo trimestre, muchas mujeres recuperan el apetito y conviene reforzar nutrientes como proteína, hierro y calcio. En el tercer trimestre, se recomiendan comidas más ligeras, nutritivas y frecuentes para reducir acidez, pesadez o llenura rápida.